INVITACIÓN

Este año Proyecto Utopía de Yucatán, A.C. se une a la celebración del Día del cuento, en el que varios colectivos, asociaciones e instituciones se unen para festejar este fantástico género de la literatura. En homenaje al centenario del narrador mexicano Juan Rulfo (1917-1986), te invitamos a participar este 25 de septiembre en el juego de creación colectiva “Gran cadáver exquisito en Homenaje a los 100 años de Juan Rulfo: Día del cuento”.

¿QUÉ ES UN “GRAN CADÁVER EXQUISITO”?

El “Gran cadáver exquisito” es una actividad artística inventada por los poetas surrealistas de principios del siglo XX, que consistía en realizar un texto literario o una imagen a partir de la participación de varias personas, las cuales continuaban de manera secuenciada la creación del anterior participante a partir de sus últimas líneas o trazos. El resultado era un fascinante texto o dibujo colectivo.

¿CÓMO PARTICIPAR EN EL JUEGO?

El 25 de septiembre, Proyecto Utopía iniciará desde la mañana la escritura colectiva de varios cadáveres exquisitos en nuesto evento de Facebook, así como esta página blog proyectoutopiadeyucatan.wordpress.com, a partir de las primeras líneas de algunos de los extraordinarios cuentos del Llano en llamas de Juan Rulfo.

Los usuarios de la red podrán participar continuando la escritura de los cuentos, agregando algunas líneas de su creación (máximo 5 líneas). Al finalizar el día, Proyecto Utopía dará a conocer los cadáveres exquisitos completos.

Podrá participar todo público interesado en este juego creativo, siempre y cuando mantenga el respeto y las reglas del juego.


Te invitamos a leer los cadáveres exquisitos que resultaron de la escritura colectiva de numerosos participantes:


dia del derrumbe

EL DÍA DEL DERRUMBE
(Juan Rulfo. El Llano en llamas)

—Esto pasó en septiembre. No en el septiembre de este año sino en el del año pasado. ¿O fue el antepasado, Melitón?
—No, fue el pasado.— Sí, si yo me acordaba bien. Fue en septiembre del año pasado, por el día veintiuno. Óyeme, Melitón, ¿no fue el veintiuno de septiembre el mero día del temblor?
—Fue un poco antes. Tengo entendido que fue por el dieciocho.
—Tienes razón. Yo por esos días andaba en Tuzcacuexco. Hasta vi cuando se derrumbaban las casas como si estuviera m echas de melcocha; nomás se retorcían así, haciendo muecas y se venían las paredes enteras contra el suelo. Y la gente salía de los escombros toda aterrorizada corriendo derecho a la iglesia dando de gritos. Pero espérense. Oye, Melitón, se me hace como que en Tuzcacuexco no existe ninguna iglesia. ¿Tú no te acuerdas?

¡Continúa leyendo este cuento!


el hombre

EL HOMBRE
(Juan Rulfo. El llano en llamas)

Los pies del hombre se hundieron en la arena dejando una huella sin forma, como si fuera la pezuña de algún animal. Treparon sobre las piedras, engarruñándose al sentir la inclinación de la subida; luego caminaron hacia arriba, buscando el horizonte.

¡Continúa leyendo este cuento!


nos han dado la tierra

NOS HAN DADO LA TIERRA
(Juan Rulfo. El llano en llamas)

Después de tantas horas de caminar sin encontrar ni una sombra de árbol, ni una semilla de árbol, ni una raíz de nada, se oye el ladrar de los perros.

Uno ha creído a veces, en medio de este camino sin orillas, que nada habría después; que no se podría encontrar nada al otro lado, al final de esta llanura rajada de grietas y de arroyos secos. Pero sí, hay algo. Hay un pueblo. Se oye que ladran los perros y se siente en el aire el olor del humo, y se saborea ese olor de la gente como si fuera una esperanza.

Pero el pueblo está todavía muy allá. Es el viento el que lo acerca.

Hemos venido caminando desde el amanecer. Ahorita son algo así como las cuatro de la tarde. Alguien se asoma al cielo, estira los ojos hacia donde está colgado el sol y dice:

¡Continúa leyendo este cuento!

 

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