Autora: María Dolores Almazán

Conferencia impartida por María Dolores Almazán Ramos, en la Serie de Conversatorios sobre literatura, en el Homenaje a La metamorfosis de Franz Kafka, organizado por Proyecto Utopía de Yucatán A. C. y Foro Cultural Amaro. Realizado el 22 de octubre de 2015.

Un tema es una interrogación existencial…

interrogación…de ciertas palabras,

palabras-temas…

la novela está fundada…en ciertas palabras fundamentales.

Milán Kundera

 

En el ambiente académico-literario, se dice que la frase inicial del relato es esencialmente definitoria de todo el discurso ficcional. En el caso de la obra literaria que nos ha reunido esta tarde, para conversar sobre ella y con ella, esta reflexión teórica queda plasmada en la creación artística kafkiana, e incluso me atrevería a pensar que es una de las frases literarias que se ha vuelto parte de lo que denominamos imaginarios colectivos:

  Una mañana, tras un sueño intranquilo, Gregorio Samsa se despertó convertido en un monstruoso insecto (2003:1).

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Cuando inicié la conversación sobre Kafka con Romina, a quien agradezco nuevamente el acogerme en otra de sus Mesas, y cuando compartí la conversación con Ligia, a quien agradezco su recién estrenada amistad, pensaba abordar la obra kafkiana a partir del discurso fantástico. Sin embargo, como por lo general me sucede al escribir, la escritura toma su propia autonomía, y soy yo quien sigue sus líneas. Así que los vocablos con los que pretendía elaborar mi tejido fantástico, seguirán estando en mi equipaje, sólo que su intencionalidad ha devenido otra.

Me refiero a los vocablos configurados por dos frases: sueño intranquilo, monstruoso insecto.

Empecemos a conversar sobre la última de ellas; y para hacerlo, iré uniendo frases literarias del relato, a frases de los diarios y de las cartas de nuestro autor, de Franz Kafka (1883-1924); al igual que incluiré pasajes académicos que abordan la temática albergada en las palabras-temas.

Escuchemos su prosa narrativa:

 Las callosidades de sus patitas estaban provistas de una sustancia pegajosa (2003:9).

Dejaba tras de sí al arrastrarse por todas partes huellas de su sustancia (2003:20).

Un líquido parduzco le salía de la boca (2003:10).

Así es que ya no se entendían sus palabras a pesar de que a él le habían parecido lo suficientemente claras, más claras que antes (2003:9).

una voz de animal (2003:9).

Escuchémosle en su diario:

 23 de marzo de 1915

“Hueco como una concha en la playa, dispuesto a ser machacado de un puntapié”  (en Ilian, 2008:96-97).

Enero de 1911

“digno de ser barrido y echado afuera” (en Ilian, 2008:96-97).

 Leamos sus cartas:

 Le escribe a su amiga, Felice Bauer: “Al fin y al cabo eres una muchacha y querrás a tu lado a un hombre, no a un blando gusano que se arrastra por el suelo” (en Ilian, 2008:96-97).

 Al ir y venir del discurso literario, de la voz que habla a través de las cartas y del diario, podemos percibir la constante metamorfosis entre ellas, donde el yo siempre tiene características animales, un yo que carga y destila constantemente su propio desprecio.

 Nos dice la investigadora Ilinca Ilian (2008:96-97) que el bestiario desempeña un papel…importante en los cuentos kafkianos, poblados de animales pequeños, insectos, bichos de toda clase, la mayoría de las veces repugnantes…Las comparaciones que hace en su diario entre sí mismo y diversos insectos, continúa la académica, recalcan la misma tendencia hacia su autodenigración, sobre todo en los momentos en los que se siente improductivo en el plano literario, momentos en los que la escritura es vista como una justificación. Las comparaciones con el mundo animal brotan también cuando intenta justificar su miedo al matrimonio. La escritura le enfrenta a su alma, sentida a veces como la cúspide de la suciedad, alma a la que describe en sus cartas como “una jaula llena de ratas”.

Intentemos ahora comprender el sueño intranquilo, reflejado en su prosa narrativa:

Era un esclavo del jefe sin agallas ni juicio (2003:3).

Familia, agotada por el trabajo y rendida de cansancio (2003:26).

Condenado a prestar sus servicios en una empresa (2003:6).

Una época del año para no hacer negocios…no debe existir (2003:8).

(no estaba del todo claro qué y cuánto sabía de lo ocurrido) (2003:16).

la quiebra de su negocio ocurrida hacía cinco años (2003:17)

la preocupación de Gregorio había sido hacer todo lo posible para que la familia olvidase rápidamente el desastre comercial que les había sumido a todos en la más completa desesperación, y así había empezado a trabajar con un ardor muy especial…ganaba tanto dinero que estaba en situación de cargar con todos los gastos de la familia y así lo hacía. Se habían acostumbrado a esto tanto la familia como Gregorio (2003:17).

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Nos dice Ernesto Sábato que la lucha capital del hombre se da entre dos tendencias fundamentales: la que busca la Forma y la que la rechaza…Y la pugna entre esas dos tendencias opuestas no se realiza sólo en un individuo sino entre los individuos, porque éste vive en la comunidad y existir es co-existir (en Ilian, 2008:155).

Márgara Clavé, en el Prólogo a Carta al Padre (1920), nos presenta la co-existencia de Kafka, al mostrarnos a una familia judía, con un padre comerciante, de carácter dominante; a hermanos muertos siendo niños y hermanas asesinadas en un campo de concentración; al Kafka  estudiante de química y de letras durante apenas unos meses, para luego hacer la carrera de derecho influenciado por su padre; al Kafka enamorado de la literatura y laborando en una compañía de seguros; trabajando durante el día y escribiendo durante la noche; su angustia, agobio, insomnio, tensión, enfermedad; al Kafka anarquista y sionista; escribiendo su diario durante 13 años, escribiendo la carta, de cien páginas, a su padre, las cartas a las mujeres que amó, a Milena, quien le traducirá; nos revela al hombre vegetariano y deportista, jubilado como funcionario; enfermo y muerto de tuberculosis; a su amigo Max Brod, publicando las obras póstumas (en Kafka, 1980:v-xvi).

El entorno familiar y el contexto socio-económico constituyen la Forma que regula la existencia del individuo representado en Gregorio; entornos cíclicos y repetitivos que se convierten en camisa de fuerza, que se detestan y se buscan al mismo tiempo. Donde la rutina crece y madura, anclada en las certezas que provienen del silencio, del mutismo, de los seres cercanos cuyo diálogo es pura apariencia.

Volvamos al relato literario:

Gregorio había creído que al padre no le había quedado nada de aquel negocio, al menos el padre no le había dicho nada en sentido contrario, y, por otra parte, tampoco Gregorio le había preguntado…se enteró…de que…quedaba una pequeña fortuna…podía haber ido liquidando la deuda…hubiese podido abandonar ese trabajo  (2003:17-18).

El entorno humano se convierte en entorno animal; lo que rodea y envuelve al insecto es suciedad, abandono, desidia, de los otros hacia él, sobre él mismo:

Como consecuencia del polvo que reinaba en su habitación…él mismo estaba también lleno de polvo (2003:30).

Como si él mismo fuese su más pesada carga (2003:26).

El hartazgo y la indiferencia de los padres y de la hermana, van dando lugar al desinterés y al olvido familiar:

Bueno –contestó la asistenta…No tienen que preocuparse de cómo deshacerse de la cosa esa de al lado. Ya está todo arreglado…La señora Samsa y Grete se inclinaron de nuevo sobre sus cartas…el señor Samsa, que se dio cuenta de que la asistenta quería empezar a contarlo todo con todo detalle, lo rechazó decididamente con la mano extendida (2003:36).

Abandono que llega hasta la esencia misma del ser humano, del artista hacia su obra. Quizá por ello, nos comenta Hannah Arendt que Kafka…luchando con su amor y su disgusto por la literatura, y sintiendo la última insuficiencia…por medio del arte, decidió (como lo hizo…Tolstoi…) abandonar el mundo de las letras y pedir que se destruyera su obra (en Ilian, 2008:139).

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Me detengo ahora en una frase del relato literario, la cual me servirá como punto de intersección entre tres caminos metafóricos que mi lectura recrea; es una, aparentemente, frase suelta, que me concederá libertad interpretativa:

Había al menos que admitir la posibilidad (2003:6).

Y por ello, admito la posibilidad de la presencia simbólica de rabinos judíos, instalados en la casa, adueñándose de sus habitantes a través de reglas y de rituales, hombres que no admiten explicaciones, que exigen sumisión:

Una de las habitaciones de la casa había sido alquilada a tres huéspedes…señores…severos…los tres tenían barba…ponían especial atención en el orden (2003:28).

La segunda posibilidad, es un camino que converge en lo judeo-cristiano, que permite el ubicarme en un jardín, con un árbol central, cuyo fruto, una manzana, contribuye a un castigo que implica expulsión y trabajo, cansancio y dolor:

El padre había decidido bombardearle…lanzaba manzana tras manzana…una manzana…se incrustó en la espalda de Gregorio…La manzana permaneció empotrada en la carne como recuerdo visible (2003:24-25).

Tercera posibilidad, el eterno femenino:

De la pared colgaba una estampa recientemente recortada…y puesta en un marco dorado. La estampa mostraba a una mujer… (2003:1).

No sabía…qué era lo que debía salvar primero…cuando vio en la pared ya vacía, llamándole la atención, el cuadro de la mujer, se arrastró apresaduradamente hacia arriba y se apretó contra el cuadro (2003:22).

Es la imagen de una mujer el único objeto que Gregorio desea conservar. Tal como sucede con Kafka, quien configura la amistad y el amor de las mujeres que rodearon su vida a través de imágenes epistolares. Entretejiendo sus nombres reales y fictivos, como Gretel, hermana de Gregorio, Gretel, amiga de Kafka.

En otra carta a Felice Bauer, durante el proceso de creación de La Metamorfosis, le escribe: “La historia ya ha sobrepasado algo de su mitad y tampoco en líneas generales estoy descontento de ella, pero resulta ilimitadamente repugnante” (en Ilian, 2008:96-97).

Quedémonos con esta frase epistolar sobre su propia obra literaria, ilimitadamente repugnante, y volvamos a los párrafos de las últimas páginas del relato:

El señor y la señora Samsa se dieron cuenta…de que su hija se había…convertido en una linda joven llena de vida. Sin palabras, entendiéndose con la mirada,  se dijeron uno a otro que iba siendo hora de encontrarle un buen marido (2003:37).

Gregorio había sido explotado hasta convertirse en un gusano y morir, Grete es ahora el sujeto por explotar. La metamorfosis…la explotación del hombre por el hombre, la dictadura de lo que no se dirá, inicia de nuevo…ilimitadamente repugnante

Nos decía Milán Kundera al inicio de mis líneas, que la literatura se conforma de palabras-temas, las cuales representan la interrogación sobre nuestra existencia.

Cuáles son los interrogantes de Kafka, de Gregorio, de cada ser humano, ¿la imposibilidad de la paz? ¿el temor a transformarnos en aquello que no queremos ser? O quizá el interrogante es, volviendo de nuevo a una de sus frases, admitir la posibilidad de poder basar nuestra existencia en el diálogo y en la libertad, de aferrarnos a la esencia de aquello que verdaderamente amamos, para poder escribir, para poder decir:

Una mañana, tras un pacífico sueño, cada ser humano ser despertará convertido en aquello que siempre ha anhelado ser.

Muchas gracias.

Dolores  Almazán

Octubre de 2015

Mérida de Yucatán


Bibliografía

Franz Kafka, Metamorfosis (2003) (web) (17/10/15).

Franz Kafka, Carta al padre (1980) México, Concepto.

Ilinca Ilian, El occidente de al lado (2008) Universidad Autónoma de Nuevo León.

Conferencia impartida por María Dolores Almazán Ramos, en la Serie de Conversatorios sobre literatura, en el Homenaje a La Metamorfosis de Franz Kafka, evento organizado por Proyecto Utopía de Yucatán A. C., en el Foro Amaro, en Mérida, Yucatán, el 22 de octubre de 2015.

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